Durante la Santa Misa dominical en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, monseñor Jorge Carrión exhortó a la feligresía a reconocer la presencia de Dios en medio de las dificultades
El obispo de la Diócesis de Puno, monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlish, presidió este domingo la Santa Misa en el Santuario de la Virgen de la Candelaria y reflexionó sobre el Evangelio de Jesús caminando sobre las aguas. Meditó sobre las dificultades que las personas enfrentan a lo largo de la vida, en medio de las tormentas. “Dios siempre tiende su mano para salvar y acompañar”, expresó. Asimismo, explicó que, cuando la vida se torna oscura y no se encuentra un horizonte para superar los problemas, es necesario reconocer la mano de Dios. Lamentó que hoy en día muchos no quieran reconocer esa mano. “Esa es nuestra desgracia”, indicó.
Asimismo, explicó que muchas veces las personas no quieren o no logran ver las manos que Dios extiende para acogernos. Ante esta situación, invitó a la feligresía a pedir a Jesús que nos abra los ojos para reconocer su presencia y que nos otorgue el valor necesario para extender también nuestras manos en los momentos de tormenta, cuando las tentaciones se presentan con mayor fuerza. Recordó que, al tomar la mano de Dios, no nos condena, sino que nos da vida, nos salva y nos devuelve nuestra dignidad.
Asimismo, monseñor Jorge Carrión explicó que Dios no necesariamente soluciona los problemas que nosotros mismos originamos, sino que nos anima a levantarnos y atrevernos a continuar. Explicó y comparó este pasaje del Evangelio con la experiencia de los niños que, al aprender a caminar, se caen y son nuestros padres quienes nos invitan a levantarnos. Recordó que, una vez que se levantan, reciben también la ternura y el reconocimiento que reafirma la capacidad para seguir caminando.
Finalmente, invitó a la feligresía a descubrir en las Sagradas Escrituras el mensaje de Jesús y a pedir durante la Eucaristía la gracia y la fuerza para reconocer a Dios en sus vidas. Recordó que la fe no es un sentimiento, sino algo más. “Pidamos no solo por quienes participan en la Santa Misa, sino también por nuestros familiares, por nuestros amigos y por nuestra sociedad, la sociedad; pidamos por todo el mundo”.