Durante un encuentro en el Vaticano, el Pontífice destacó la vocación sacerdotal como un signo de esperanza para la Iglesia y pidió a los futuros sacerdotes prepararse en la oración, la fraternidad y el servicio a las personas más necesitadas
El papa León XIV recibió este jueves en el Palacio Apostólico del Vaticano a un grupo de seminaristas de dos instituciones italianas y agradeció el compromiso de quienes han decidido seguir el camino de la vocación sacerdotal.
Durante el encuentro con representantes del Pontificio Seminario Regional Apulo “Pío XI” de Molfetta y del Seminario Interdiocesano de Aversa, el Pontífice reconoció que mantener una vocación religiosa no es sencillo en el contexto actual, pero destacó que la decisión de entregar la vida al servicio de Dios y de la Iglesia constituye un signo de esperanza.
“Al contemplar a cada uno de ustedes veo la maravilla de Dios”, afirmó León XIV, al señalar que Dios continúa llamando a jóvenes de distintas épocas y lugares a descubrir la belleza de dedicar su vida al Evangelio y a la Iglesia.
El Papa también expresó su agradecimiento a las familias de los seminaristas, al considerar que la vocación necesita un entorno que acompañe y permita a los jóvenes responder libremente a su llamado. En ese sentido, resaltó el papel de los padres que acompañan a sus hijos con oración y que saben respetar sus decisiones vocacionales.
León XIV subrayó además que la vocación nace de la libertad de Dios y no de méritos personales. Explicó que el llamado no responde a una clasificación de personas ni a una supuesta selección de los mejores, sino a una elección libre que, según su mensaje, expresa un amor que precede y acompaña a cada persona.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue la importancia del seminario como espacio de formación. Frente a una sociedad marcada por la rapidez y el ruido, el Pontífice defendió la necesidad de contar con un período dedicado al silencio, la oración, el discernimiento y el aprendizaje.
Para León XIV, el seminario no representa una demora antes de comenzar la misión sacerdotal, sino una etapa necesaria para preparar adecuadamente a quienes tendrán la responsabilidad de servir a las comunidades.
Asimismo, hizo hincapié en la importancia de la fraternidad. Recordó que Jesús llamó a un grupo de discípulos con personalidades diferentes para enseñar que la Iglesia se construye desde la comunión y el servicio conjunto, y no desde intereses individuales.
En su mensaje a los formadores, el Papa pidió que sean referentes de fraternidad y cuidado, promoviendo relaciones basadas en la verdad, la caridad y el acompañamiento personal y comunitario. Reconoció que esta tarea exige preparación, paciencia y compromiso.