Papa León XIV advierte que la acumulación y el descarte son fruto de la avaricia


Papa León XIV

Durante el Ángelus, el Papa exhortó a compartir con los más necesitados, promover la caridad y recordar que Cristo es el pan de vida que sacia el hambre material y espiritual

El papa León XIV advirtió que la acumulación de bienes y la cultura del descarte son consecuencia de la avaricia, una actitud que aleja al ser humano de la solidaridad y del sufrimiento de quienes más necesitan ayuda. Durante el rezo del Ángelus, en el XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Pontífice retomó sus reflexiones desde el Palacio Apostólico del Vaticano tras la pausa estival e invitó a los fieles a crecer en la caridad para que «a nadie le falte el pan cotidiano».

Al comentar el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, León XIV explicó que los signos realizados por Jesús no solo manifiestan su poder, sino también la salvación que Dios ofrece a la humanidad. En ese sentido, afirmó que Cristo da sentido a la vida, libera del mal y del pecado, y anuncia con sus obras la cercanía del Reino de Dios.

El Santo Padre señaló que el milagro de la multiplicación de los panes revela que el encuentro con Jesucristo es una experiencia que alimenta plenamente al ser humano. Recordó que, en medio de las necesidades y dificultades de la vida, Cristo se presenta como el pan de vida capaz de responder al hambre de verdad, esperanza y salvación.

Asimismo, el Papa denunció el contraste entre la abundancia de bienes materiales y la realidad de millones de personas que carecen de alimento, vivienda o paz. Advirtió que la avaricia «embriaga de riquezas» hasta el punto de hacer olvidar a quienes sufren hambre y sed, e insistió en que compartir los bienes es el camino para construir una sociedad más justa y fraterna.

Finalmente, León XIV vinculó el milagro de los panes con la Eucaristía, recordando que en la Última Cena Cristo entrega su propia vida por la humanidad. Además, invitó a los fieles a bendecir la mesa, compartir el pan en familia y con los amigos, y aprovechar el tiempo de vacaciones para practicar la solidaridad con quienes atraviesan situaciones de necesidad, haciendo de la vida cotidiana un verdadero testimonio de caridad cristiana.