Papa León XIV: “La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios” y llama a reconstruir la paz mundial


Papa León XIV

En un videomensaje por los 40 años de la Jornada Mundial de Oración por la Paz de Asís, el Pontífice exhortó a los líderes religiosos y a la comunidad internacional a priorizar el diálogo, la oración y la fraternidad frente al aumento de los conflictos armados

El Papa León XIV hizo un llamado a reconstruir la paz en el mundo y rechazó cualquier intento de justificar la guerra en nombre de Dios, durante un videomensaje enviado al Encuentro Internacional por la Paz, realizado en la ciudad italiana de Asís. La actividad conmemoró los 40 años de la histórica Jornada Mundial de Oración por la Paz, impulsada en 1986 por el papa san Juan Pablo II.

Bajo el lema “Paz desarmada y desarmante”, el encuentro reunió a representantes de distintas confesiones cristianas y tradiciones religiosas, quienes reflexionaron sobre la necesidad de fortalecer el diálogo y la convivencia pacífica en un contexto internacional marcado por los conflictos armados. Aunque estaba prevista su presencia, León XIV no viajó a Asís debido a que continuaba recuperándose de una intervención quirúrgica torácica.

En su mensaje, el Pontífice advirtió sobre la creciente aceptación de la guerra como instrumento de la política internacional y señaló que el incremento de armamentos no garantiza una paz duradera. Por el contrario, sostuvo que esta lógica puede alimentar la desconfianza entre las naciones y favorecer nuevas confrontaciones.

Uno de los principales mensajes del Papa fue su rechazo a utilizar la religión como justificación de la violencia. “¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios!”, expresó, al insistir en que las creencias religiosas deben contribuir a promover la fraternidad, el respeto mutuo y la defensa de la dignidad humana.

Asimismo, recordó que el espíritu de Asís, promovido desde 1986, debe mantenerse vigente mediante acciones permanentes de oración, mediación y diálogo entre los pueblos. En ese sentido, destacó que la paz debe convertirse nuevamente en un objetivo común de la humanidad y en un principio orientador de las decisiones políticas y sociales.

León XIV también resaltó el valor de la oración como una fuente de esperanza y compromiso frente a la violencia, e invitó a los líderes religiosos a reemplazar la arrogancia y la confrontación por el entendimiento y la negociación. Además, evocó el testimonio de san Francisco de Asís como inspiración para construir una sociedad basada en la fraternidad y el respeto por toda la creación.

Finalmente, el Santo Padre pidió a los creyentes de todas las tradiciones religiosas que trabajen por la paz en sus comunidades y en el ámbito internacional. Su mensaje concluyó con una referencia al Evangelio de Mateo: “Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”, reafirmando su llamado a evitar nuevas guerras y promover una convivencia pacífica entre las naciones.