Puno continúa entre las regiones con mayor pobreza del Perú


economista Juan Cairo
economista Juan Cairo

Especialistas advierten rezagos estructurales, informalidad y falta de oportunidades laborales como factores que frenan el desarrollo regional

La región Puno continúa enfrentando serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza, manteniéndose entre las zonas más afectadas del país, según el reciente análisis de cifras oficiales difundidas en un espacio radial local.

De acuerdo con los datos, Puno registra una tasa de pobreza del 37,5%, muy por encima del promedio nacional, que alcanza el 25,7%. Esta situación la ubica junto a regiones como Cajamarca, Loreto y Huánuco dentro del grupo con mayores índices de pobreza en el Perú.

El economista Juan Cairo explicó que esta problemática no es reciente. Por el contrario, responde a un estancamiento de más de una década.

“Desde el año 2013, Puno ha permanecido en niveles similares de pobreza, incluso con momentos de retroceso”, señaló, al detallar que la región pasó de 32,4% en ese año a casi 40% en 2024, con una ligera reducción en la última medición.

Uno de los factores que agrava esta situación es la alta proporción de población vulnerable. A nivel nacional, el 32,8% de ciudadanos se encuentra en esta condición; es decir, logran cubrir la canasta básica, pero están en constante riesgo de caer en pobreza ante cualquier eventualidad, como la pérdida de empleo o ingresos inestables.

Esta realidad también se replica en Puno, donde predominan trabajos informales y temporales.

Asimismo, el análisis evidencia una fuerte relación entre pobreza y nivel educativo. En hogares donde el jefe de familia solo cuenta con educación primaria, la incidencia de pobreza alcanza el 35%, mientras que en aquellos con educación superior se reduce a 11,3%.

Otro elemento que incide en el rezago regional es la falta de oportunidades laborales formales. Miles de jóvenes quedan fuera del sistema educativo y del mercado laboral, lo que limita sus posibilidades de desarrollo.

Según el análisis, existe una desconexión entre la formación académica y las demandas del mercado, especialmente en sectores emergentes como tecnología, innovación y negocios digitales.

Finalmente, se advirtió que problemas como la corrupción y la mala gestión pública también han contribuido a frenar el desarrollo regional. En los últimos años, diversas investigaciones y sentencias contra funcionarios han evidenciado irregularidades en el manejo de recursos públicos.