Puno resguarda una reliquia de la cruz de Jesucristo


cruz de Jesucristo
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Una astilla de la “verdadera cruz” permanece en la diócesis y revive la tradición de la Cruz de Mayo

El obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno, monseñor Jorge Carrión Pavlich, dio a conocer que la Iglesia local resguarda una reliquia poco difundida: una astilla que, según la tradición cristiana, pertenecería a la cruz donde fue crucificado Jesucristo, en el contexto de las celebraciones de la Cruz de Mayo.

El prelado explicó que esta festividad, que se conmemora cada 3 de mayo y que en muchas comunidades andinas se prolonga incluso hasta junio, tiene un origen histórico ligado al Edicto de Milán, cuando el emperador Constantino I otorgó libertad de culto a los cristianos tras siglos de persecución.

Según detalló, fue Santa Elena quien emprendió la búsqueda de las reliquias de la cruz en Jerusalén. Las crónicas señalan que varios maderos utilizados en crucifixiones fueron hallados, y uno de ellos fue identificado como la cruz de Cristo tras ser asociado a un hecho considerado milagroso. A partir de ese momento, el 3 de mayo quedó vinculado al hallazgo de la llamada “verdadera cruz”, dando inicio a su devoción.

Con el paso del tiempo, fragmentos de este madero fueron distribuidos en distintas partes del mundo, formando parte de la tradición de veneración de reliquias. En ese contexto se inscribe la astilla que, de acuerdo con el obispo, se conserva en Puno. No obstante, indicó que, cuando fue mostrada en celebraciones religiosas, no despertó mayor interés entre los fieles, por lo que actualmente permanece resguardada.

Entretanto, precisó que, en el ámbito andino, la Cruz de Mayo ha adquirido características propias, integrando elementos del cristianismo con prácticas culturales locales. La celebración incluye el adornado de cruces con flores, así como actividades festivas con música y danzas, vinculadas también a la fertilidad de la tierra y la protección de las comunidades.

De este modo, la presencia de esta reliquia en Puno se suma a una tradición histórica de alcance global y refuerza el significado de la Cruz de Mayo como una de las festividades más representativas del calendario religioso y cultural en los Andes.