Analista sostiene que ambos candidatos cumplieron un rol clave al captar el “tercer voto” antes de salir de la contienda
El reciente retiro de los candidatos Ricardo Belmont y Carlos Álvarez de la contienda electoral ha generado diversas reacciones en el ámbito político. Para el analista Pablo Najarro, esta decisión no es casual, sino parte de una estrategia previamente definida.
Najarro fue enfático al señalar que ambos postulantes habrían tenido como principal objetivo captar el llamado “tercer voto”, es decir, atraer a un sector del electorado indeciso o descontento, contribuyendo así a la fragmentación de votos entre los candidatos principales.
En el caso de Belmont, el analista sostuvo que incluso en regiones como Puno logró respaldo electoral, pese a que gran parte de la población no lo conocía directamente. Según explicó, su posicionamiento se habría dado mediante una intensa campaña en redes sociales impulsada por su entorno cercano, especialmente su hija, lo que permitió difundir mensajes que, según el analista, no se ajustaban a la realidad.
Respecto a Carlos Álvarez, Najarro fue más crítico al calificar su participación como la de un “vientre de alquiler político”, argumentando que su rol también habría sido dividir el voto y restar fuerza a otros candidatos con mayores posibilidades.
“El objetivo se ha cumplido. Se ha logrado dispersar los votos de candidatos importantes y ahora, con su retiro, el escenario queda servido para quienes lideran la contienda y buscan pasar a la segunda vuelta”, puntualizó.