“Sube el pasaje, pero también debe subir la exigencia por un transporte seguro y de calidad y eso si puede ser fiscalizado por las autoridades”, exige ciudadanía puneña


Pasaje en la ciudad de Puno

Vecino de Chanu Chanu cuestiona el alza del pasaje urbano y exige que las empresas mejoren sus unidades, respeten el aforo y garanticen una conducción segura

Juan Laura Durán, vecino de Huayna Pucara, en Chanu Chanu, cuestionó el incremento del pasaje urbano en la ciudad de Puno y sostuvo que, más allá de la discusión sobre el nuevo precio, corresponde exigir a las empresas de transporte mejores condiciones de servicio, seguridad y atención a los usuarios. Señaló que el incremento de S/1.00 a S/1.50 representa un alza del 50 %, mientras que los ingresos de las familias no han aumentado en la misma proporción.

El vecino puso especial énfasis en las condiciones en las que actualmente se presta el servicio durante las horas punta. Advirtió que las unidades superan su capacidad de pasajeros y generan aglomeración, mientras que los conductores realizan maniobras para adelantarse entre vehículos y disputar pasajeros. A ello se suma, según su denuncia, que muchas unidades utilizadas por las empresas son antiguas, situación que también debería ser considerada dentro de la fiscalización del transporte urbano.

Sostuvo que el debate no debería reducirse únicamente al precio del pasaje. Si las empresas justifican el incremento por el mayor costo del combustible, la ciudadanía también tiene derecho a exigir un servicio acorde con lo que paga: unidades en mejores condiciones, renovación progresiva de vehículos, respeto del aforo, conducción segura y cumplimiento de las condiciones establecidas para prestar el servicio.

En ese sentido, planteó que las autoridades competentes deben reforzar la fiscalización del transporte urbano y verificar que las empresas cumplan con las condiciones de seguridad y calidad. El incremento de los costos no puede convertirse en una razón para mantener un servicio deficiente, especialmente cuando los usuarios enfrentan unidades antiguas, exceso de pasajeros y prácticas de conducción que ponen en riesgo su seguridad.