DIRESA Puno alerta sobre violencia, abandono y negligencia que afectan la salud mental de niños y pide fortalecer la prevención y detección temprana
El representante del Programa de Control y Prevención en Salud Mental de la DIRESA Puno, Manuel Rodríguez Cáceres, advirtió que la violencia, el abandono y la negligencia figuran entre los principales problemas que afectan la salud mental de niños de 1 a 11 años en la región. Señaló que se identifican casos de maltrato físico y psicológico, abandono y otras formas de violencia que pueden afectar el desarrollo emocional de los menores.
Explicó que estas situaciones están relacionadas, entre otros factores, con dificultades de comunicación entre padres e hijos, escasas habilidades para manejar el estrés y la frustración, consumo de alcohol y problemas económicos. Advirtió que cuando estas situaciones no son manejadas adecuadamente pueden terminar expresándose en violencia, descuido o abandono de los menores.
El especialista señaló además que la prevalencia de trastornos mentales en la región Puno bordea entre el 24 % y 25 %, según los estudios que citó durante la entrevista. Sin embargo, indicó que la detección y el acceso al tratamiento avanzan entre 3 % y 5 %, lo que evidencia el desafío de identificar oportunamente a quienes requieren atención.
La problemática también alcanza a los adolescentes, mientras que en la infancia la prioridad es detectar tempranamente situaciones de violencia y afectación emocional. Sostuvo que el personal del primer nivel de atención, previamente capacitado, realiza pesquisas para identificar estos casos y activar el paquete de atención correspondiente.
Uno de los principales obstáculos, según explicó, es el estigma que todavía existe alrededor de la salud mental. Muchas familias no buscan ayuda o consideran estos problemas secundarios, por lo que los establecimientos deben realizar seguimiento e incluso visitas domiciliarias para garantizar la continuidad de los cuidados.
Remarcó que la prevención debe comenzar dentro del hogar, fortaleciendo la comunicación entre padres e hijos y enseñando a manejar adecuadamente el estrés y la frustración. Advirtió que proteger la salud mental de los niños requiere detectar las señales de alerta a tiempo y evitar que situaciones de violencia, abandono o negligencia terminen afectando su desarrollo.