Durante la Misa por la Natividad de María, el Pontífice explicó que, aunque los Evangelios ofrecen pocos detalles sobre su vida, la contemplación permite profundizar en su figura y reconocer su papel en la historia de la salvación
El Papa León XIV afirmó que es posible conocer más profundamente a la Virgen María a pesar de que los Evangelios no ofrecen mayores detalles sobre su infancia, sus costumbres o distintos aspectos de su vida. Durante la Misa por la Natividad de María, celebrada en la Basílica Santuario de la Madre del Buen Consejo, el Pontífice señaló que la oración contemplativa permite descubrir aquello que los relatos bíblicos no desarrollan.
El Santo Padre recordó que los evangelistas dedicaron poca atención a la vida de María, una ausencia que ya había llamado la atención de Santo Tomás de Villanueva, religioso agustino del siglo XVI. Según explicó León XIV, el santo destacó la aparente paradoja de una mujer cuya presencia en los Evangelios es discreta, pero cuyo papel resulta fundamental en la historia de la salvación.
Al reflexionar sobre la genealogía de Jesús presentada en el Evangelio de Mateo, el Papa sostuvo que, aunque María aparece sin una descripción extensa, su existencia y la concepción de su Hijo generan una transformación decisiva en la historia. “En María, la salvación encuentra su hogar: ¡Dios está con nosotros!”, afirmó.
León XIV retomó también las reflexiones de Santo Tomás de Villanueva, quien consideraba suficiente saber que María es la Madre de Dios para comprender la grandeza de su figura. El religioso invitaba a contemplarla interiormente como una mujer llena de pureza, humildad, virtud y gracia.
En ese sentido, el Pontífice explicó que esta imagen interior de María no debe entenderse como una simple fantasía, sino como fruto de la oración contemplativa. “No se trata de fantasía, sino de profecía”, señaló, al destacar que la contemplación ayuda a reconocer la obra de Dios incluso en aquello que todavía permanece invisible.
Durante la celebración, León XIV también recordó su vínculo con el Santuario de la Madre del Buen Consejo, lugar que visitó pocos días después de su elección como sucesor de Pedro. En esta ocasión, entregó una rosa de oro a la imagen de la Virgen y participó en otros actos de devoción en el templo.
Finalmente, el Papa relacionó la figura de María con la esperanza y la paz. Invitó a los fieles a permitir que la paz crezca primero en su interior para que pueda manifestarse en el mundo y encomendó esta misión a la Madre del Buen Consejo.
Fuente: ACI Prensa