El arquitecto Hugo Zea alertó sobre el riesgo de sequías severas en el altiplano y pidió una planificación preventiva para proteger el agua, la agricultura y el futuro del lago Titicaca
El arquitecto Hugo Zea Giraldo advirtió que, el altiplano puneño no está preparado para afrontar una eventual crisis hídrica derivada del cambio climático y cuestionó la falta de planificación preventiva por parte del Estado frente a escenarios cada vez más complejos.
Durante una entrevista, señaló que los fenómenos climáticos ya no pueden ser analizados únicamente desde una perspectiva local, debido a que las alteraciones en las temperaturas oceánicas y atmosféricas tienen repercusiones globales. En ese contexto, indicó que existen estudios que alertan sobre la posibilidad de sequías severas en las zonas andinas y, particularmente, en el altiplano.
Zea recordó que este tipo de eventos no son ajenos a la historia de la región. Explicó que investigaciones realizadas en Bolivia y otros países dan cuenta de prolongados periodos de sequía ocurridos hace siglos, que ocasionaron una drástica reducción del nivel del lago Titicaca y provocaron grandes migraciones humanas en busca de mejores condiciones de vida.
Asimismo, mencionó que en la década de 1940 el altiplano atravesó una severa escasez de lluvias que redujo considerablemente el nivel del lago Titicaca, afectando las actividades económicas y obligando a miles de personas a desplazarse hacia otras ciudades del país. «Las sequías han existido y pueden volver a ocurrir; la diferencia es que hoy contamos con herramientas científicas para preverlas, pero no las estamos aprovechando adecuadamente», sostuvo.
El especialista cuestionó que las instituciones públicas continúen actuando de manera reactiva y no preventiva. A su juicio, las autoridades deberían elaborar escenarios de riesgo, desarrollar modelos de impacto y diseñar estrategias para afrontar posibles cambios en la disponibilidad de agua, el crecimiento urbano y la seguridad alimentaria.
Finalmente, alertó que una disminución significativa del nivel del lago Titicaca tendría repercusiones en diversos sectores, como la agricultura, la ganadería, el turismo y el abastecimiento de agua. Por ello, instó a las autoridades a priorizar políticas de adaptación al cambio climático y a valorar al lago como una reserva estratégica para el futuro del altiplano y del país.