La Compañía de Bomberos N.° 42 señala que la falta de personal, vehículos y equipos obliga a dejar emergencias sin atención, mientras exige medidas para frenar las quemas provocadas por la acción humana
La muerte de una adulta mayor de 81 años en el incendio forestal de San Miguel de Antoñani expone una situación que preocupa al Cuerpo de Bomberos en Puno: los incendios se multiplican, ocurren casi al mismo tiempo y los recursos para atenderlos son limitados. Jhon Zea Béjar, jefe de la Compañía de Bomberos N.° 42, advirtió que cada nuevo siniestro obliga a movilizar personal, vehículos y equipos, reduciendo la capacidad de respuesta ante otras emergencias.
En los últimos días, los bomberos acudieron a incendios registrados en Huerta Huaraya, Ventilla, Azoguini, Cancharani, Vilque y sectores de Tiquillaca. También recibieron pedidos de auxilio desde Capachica y Ácora que no pudieron ser atendidos. Según Zea Béjar, la institución no cuenta con suficiente personal para combatir incendios forestales que pueden extenderse por grandes áreas.
El jefe de la compañía fue enfático al señalar que estos incendios no deberían ser considerados simplemente como hechos naturales, pues, según sostuvo, son provocados por la acción humana. Recordó que desde finales de mayo los bomberos vienen planteando medidas preventivas para evitar que las quemas continúen propagándose y pidió a las autoridades intervenir antes de que ocurran nuevas tragedias.
Zea Béjar advirtió además que movilizar unidades fuera de la ciudad deja expuesta la atención de incendios urbanos, accidentes y emergencias médicas. Por ello, pidió mayor responsabilidad a la población y acciones concretas para identificar a quienes provocan las quemas. La tragedia de San Miguel de Antoñani, donde además de la víctima mortal se perdió ganado y viviendas, vuelve a poner en evidencia el alto costo de estos incendios forestales.