La epidemia continúa expandiéndose en el este del país africano y ya genera preocupación regional tras la detección de contagios en Uganda
La epidemia de ébola declarada en la República Democrática del Congo continúa agravándose. Las autoridades sanitarias informaron que hasta la fecha se han registrado 238 muertes sospechosas y un total de 1.077 casos sospechosos relacionados con el brote detectado en el este del país.
De acuerdo con el balance oficial, 17 fallecimientos y 121 contagios han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio. Las autoridades indicaron que las labores de vigilancia epidemiológica, detección de casos y sensibilización comunitaria se mantienen activas pese a las dificultades operativas existentes en las zonas afectadas.
El foco principal de la epidemia se encuentra en la provincia de Ituri, aunque el virus ya se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur. Asimismo, Uganda confirmó siete casos en Kampala, incluida una víctima mortal, lo que llevó a ese país a cerrar temporalmente su frontera con territorio congoleño.
La Organización Mundial de la Salud alertó que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, para la cual actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico. Debido a la rápida propagación de la enfermedad, la OMS declaró la situación como una emergencia de salud pública de importancia internacional.
Ante el incremento de contagios, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajó a la República Democrática del Congo para evaluar la emergencia y coordinar acciones de respuesta junto con las autoridades sanitarias.
La organización internacional también advirtió que al menos diez países africanos se encuentran en alto riesgo debido a su cercanía geográfica con las zonas afectadas. El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede causar fiebre hemorrágica severa, con tasas de mortalidad que oscilan entre el 25 % y el 90 %.