Una reflexión destaca que el Sucesor de Pedro anuncia el Evangelio al pronunciarse sobre la paz, la dignidad humana, los migrantes y el cuidado de la creación, sin actuar como jefe de Estado
El papel del papa como Sucesor de Pedro debe entenderse desde su misión espiritual y pastoral, incluso cuando aborda temas de alcance global como la paz, la guerra, la migración, la justicia social o los desafíos de la inteligencia artificial, según una reflexión publicada sobre el Magisterio pontificio.
El texto recuerda que, aunque el Obispo de Roma es también soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano en virtud de los Pactos de Letrán de 1929, esta condición tiene como finalidad garantizar su independencia para ejercer libremente su misión espiritual y no convertirlo en un actor político.
Como ejemplo de esta visión, se retoman las palabras de san Pablo VI durante su histórica intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 4 de octubre de 1965. En aquella ocasión, el Pontífice afirmó que la soberanía temporal de la Santa Sede es «minúscula, casi simbólica» y existe únicamente para asegurar la libertad de su ministerio. Asimismo, dejó claro que la Iglesia no busca poder político ni intereses propios, sino servir a la humanidad con humildad, amor y desinterés.
La reflexión también cita al entonces cardenal Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, quien sostuvo en 1962 que, tras el fin del Estado Pontificio en 1870, el papado fortaleció su misión como maestro de vida y testigo del Evangelio, incrementando su influencia moral en el mundo.
En ese contexto, el documento subraya que cuando el Papa defiende la vida humana en todas sus etapas, promueve la paz, rechaza la carrera armamentista, impulsa el diálogo entre los pueblos, llama a acoger a los migrantes con dignidad, recuerda la centralidad de los pobres, defiende la libertad religiosa o exhorta a cuidar la creación, no actúa como jefe de Estado, sino que cumple con su misión de anunciar el Evangelio y orientar a la humanidad desde la enseñanza de la Iglesia.
La reflexión concluye que la verdadera identidad del Pontífice es la de Pastor universal, cuya palabra busca transmitir un mensaje de amor, fraternidad y paz a los creyentes y a todas las personas de buena voluntad.
Fuente: Vatican News