El Minsa reportó 13.962 contagios hasta el 17 de octubre. Lima registra una de las tasas de letalidad más altas del país, mientras especialistas advierten sobre el riesgo de inundaciones asociadas al fenómeno El Niño.
La leptospirosis registra un aumento preocupante en Perú. Hasta la semana epidemiológica 41 de 2026, el país acumuló 13.962 casos y 50 fallecidos, según datos del Ministerio de Salud (Minsa). La cifra de contagios supera en 73 % el total registrado durante todo el 2025. Los fallecimientos también alcanzaron un nivel alarmante. Las 50 muertes reportadas este año superan las 49 registradas entre 2022 y 2025. Además, la incidencia llegó a 40 casos por cada 100.000 habitantes.
El riesgo podría aumentar con las lluvias e inundaciones asociadas al fenómeno El Niño. Aníbal Velásquez, representante del Colegio Médico del Perú, advirtió que estas condiciones pueden contaminar las fuentes de agua potable y aumentar la presión sobre los establecimientos de salud.
La leptospirosis es una enfermedad bacteriana que se transmite mediante el contacto con agua, suelo o alimentos contaminados con la orina de animales infectados. Las inundaciones incrementan el riesgo cuando las aguas contaminadas llegan a las fuentes de abastecimiento humano. Lima también genera preocupación entre las autoridades sanitarias. Hasta la semana epidemiológica 41, la capital reportó 315 casos y 10 muertes. Su tasa de letalidad alcanzó el 3,17 %, la segunda más alta del país, después de Áncash.
En Lima Metropolitana, San Juan de Lurigancho registró 31 casos, seguido de Ate-Vitarte con 17 y La Victoria con 15. También se reportaron contagios en San Martín de Porres, Carabayllo y otros distritos. Ante este escenario, el Colegio Médico recomienda reforzar los servicios sanitarios y garantizar el acceso al agua segura. También considera necesario preparar al personal médico para reconocer y tratar la enfermedad de manera oportuna.
Las autoridades sanitarias recomiendan acudir a un establecimiento de salud ante la presencia de fiebre, especialmente después de una posible exposición a aguas contaminadas. La detección temprana y el tratamiento con antibióticos ayudan a prevenir complicaciones graves. El avance de la enfermedad mantiene en alerta a los especialistas. Por ello, consideran fundamental fortalecer la vigilancia epidemiológica y preparar a las comunidades vulnerables ante posibles inundaciones.