Durante la Santa Misa, Gabriel Castañeda invitó a los feligreses a perseverar en la oración incluso cuando sienten que sus peticiones no son escuchadas
Durante la Santa Misa celebrada este domingo en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, el párroco Gabriel Alejandro Castañeda reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de la mujer pagana que acudió a Jesús para pedir por la salud de su hija. Destacó que, pese a no pertenecer al pueblo elegido y a las dificultades que encontró para acercarse a Jesús, la mujer mantuvo firme su fe, se puso de rodillas y pidió con insistencia compasión para su hija.
Explicó que la actitud de esta mujer constituye un ejemplo de humildad y confianza, pues no respondió con enojo ante las palabras de Jesús, sino que continuó acercándose a Él y reconociendo su grandeza. Finalmente, su fe fue reconocida por Jesús y su súplica fue atendida. Para Castañeda, este pasaje muestra que la mujer no solo recibió el milagro que pedía, sino también el don de una fe mayor.
Asimismo, invitó a los fieles a no abandonar la oración cuando sienten que Dios guarda silencio o que sus peticiones no son escuchadas. Señaló que, al igual que la mujer del Evangelio, deben ser pacientes e insistir una y otra vez, porque la oración insistente no solo permite presentar las necesidades ante Dios, sino que también ayuda a acrecentar la fe y a confiar en Él.
Finalmente, el padre Gabriel Castañeda sostuvo que este Evangelio nos enseña a crecer en la vida de oración y a mantener la confianza aun cuando no se perciba una respuesta inmediata. Subrayó que Dios puede conceder aquello que se pide, pero también puede fortalecer la fe durante ese proceso, por lo que llamó a los fieles a seguir el ejemplo de la mujer y perseverar en la oración.