El departamento alcanzó un índice de envejecimiento de 87,7, muy por encima del promedio nacional de 65,1; Moho presenta la cifra más alta entre las provincias, con 192,8
El departamento de Puno registra el mayor índice de envejecimiento poblacional del Perú, con 87,7, según los resultados de los Censos Nacionales 2025 presentados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La cifra supera ampliamente el promedio nacional, situado en 65,1.
El jefe del INEI, Gaspar Morán Flores, explicó que este indicador refleja la relación entre la población adulta mayor y la población menor de 15 años. A nivel provincial, Moho presenta el índice más elevado de Puno, con 192,8; es decir, por cada 100 niños y adolescentes menores de 15 años existen alrededor de 193 personas de 60 años a más.
De acuerdo con los resultados censales, Puno cuenta con 1 millón 233 mil habitantes y registró una tasa promedio anual de crecimiento de apenas 0,1 % entre 2017 y 2025. La población está conformada por 50,8 % de mujeres y 49,2 % de hombres. Por grupos de edad, el 62,5 % tiene entre 15 y 59 años, el 20,1 % es menor de 15 años y el 17,4 % corresponde a adultos mayores.
San Román concentra la mayor población
La provincia de San Román es la más poblada del departamento, con 299 mil habitantes, seguida por Puno, con 208 mil, y Azángaro, con 115 mil. Sin embargo, San Román registró una reducción poblacional de 1,7 % durante el periodo intercensal, mientras que Lampa presentó el mayor crecimiento, con 1,4 %.
A nivel distrital, Juliaca y Puno continúan concentrando la mayor cantidad de habitantes. Los mayores incrementos poblacionales se registraron en Caracoto, Zepita y Ayapata.
En cuanto a la movilidad poblacional, la mayoría de inmigrantes que llegaron a Puno proceden de Arequipa, Lima Metropolitana, Tacna y Cusco, que en conjunto representan el 78,6 % de los inmigrantes. En sentido contrario, el 76,5 % de los emigrantes puneños se trasladó principalmente hacia Arequipa, Tacna y Lima Metropolitana.
Persisten brechas educativas y de servicios básicos
Los Censos 2025 también evidencian importantes brechas sociales. La tasa de analfabetismo en la población de 15 años a más alcanza el 9,1 %, por encima del promedio nacional de 5,1 %. La diferencia es mayor entre mujeres, con 14,2 %, frente al 3,7 % registrado en hombres.
En educación, el 74,6 % de adolescentes de 12 a 17 años alcanzó la secundaria, mientras que el 27,5 % de la población de 18 años a más cuenta con educación superior universitaria y el 19,6 % con educación superior no universitaria.
Respecto a la identidad cultural, el 60,8 % de la población se identifica como quechua, el 33,3 % como aimara y el 5,2 % como mestizo.
En materia de salud, el 91,8 % de los habitantes cuenta con algún tipo de seguro. El SIS concentra al 79 % de la población, mientras que el 12 % está afiliado a EsSalud.
Agua y saneamiento continúan siendo una brecha
Los resultados también muestran deficiencias en el acceso a servicios básicos. De las 779 mil 844 viviendas registradas en Puno, solo el 39 % cuenta con agua conectada a una red pública y el 31,9 % dispone de servicios higiénicos conectados a la red pública dentro de la vivienda. En cambio, el 82,4 % tiene alumbrado eléctrico mediante red pública.
Además, apenas el 3,1 % de las viviendas presenta materiales adecuados en pisos, paredes y techos, situación que evidencia la vulnerabilidad de buena parte de las familias frente a eventuales desastres naturales.
En cuanto al uso de combustibles para cocinar, el 67,1 % de los hogares utiliza balón de gas GLP, mientras que el 48,1 % emplea bosta o estiércol y el 28,9 % utiliza leña.
En conectividad, el 88,6 % de los hogares cuenta con al menos una tecnología de información y comunicación. Sin embargo, solo el 38,3 % tiene acceso a internet, mientras que el 88,5 % dispone de teléfono celular y el 13,7 % cuenta con computadora, laptop o tablet.
Los resultados del INEI muestran así un Puno marcado por el envejecimiento poblacional y, al mismo tiempo, por importantes brechas en servicios básicos, educación, vivienda y conectividad, desafíos que deberán ser considerados en la planificación de políticas públicas para los próximos años.