Crónica: Tarma despidió a monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, obispo de Puno


Tarma despidió a monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich

La ciudad de Tarma despidió a monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich con una misa de exequias que reunió a obispos, sacerdotes, familiares y fieles. Una delegación de la Diócesis de Puno acompañó sus restos hasta su sepultura en el Cementerio Central de Tarma.

Responsable: Yesica Cáceres Chura

Con la presencia de autoridades eclesiásticas, sacerdotes, familiares y fieles, la ciudad de Tarma despidió a Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, cuyos restos mortales llegaron a su tierra natal para recibir el último homenaje antes de su sepultura.

Desde Puno llegó una delegación de sacerdotes para acompañar a quien fuera su pastor durante años. Los restos del Obispo de Puno, fueron trasladados desde Juliaca hasta Jauja por vía aérea y, posteriormente, por carretera hasta Tarma.

La Misa de exequias reunió a Monseñor Timoteo Solórzano Rojas, obispo de Tarma; Monseñor Luis Alberto Huamán Camayo, arzobispo metropolitano de Huancayo; y Monseñor Pedro Bustamante, obispo de Huánuco. También participaron el vicario general de la Diócesis de Puno, presbítero, Julio Henry Guevara Gallegos, sacerdotes de las diócesis de Puno y Tarma, religiosas, autoridades y familiares.

Durante la celebración eucarística, Monseñor Luis Alberto Huamán Camayo recordó la trayectoria de Monseñor Jorge Carrión y destacó la cercanía que mantuvieron a lo largo de su servicio en la Iglesia. También compartió recuerdos de su amistad con Monseñor Richard Alarcón y explicó el vínculo que unía a Monseñor Jorge con Monseñor Benigno Condori Chuchi, obispo prelado de Ayaviri.

Este último no estuvo presente en la ceremonia, pero hizo llegar una carta titulada “Fidelidad, servicio y don de la vida”, que fue leída por el arzobispo de Huancayo. En el mensaje, Monseñor Benigno Condori recordó que, Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich dedicó cinco décadas de su vida al sacerdocio y más de 26 años al ministerio episcopal. Asimismo, destacó su preocupación por las vocaciones sacerdotales, el acompañamiento a los presbíteros y el impulso para reabrir el Seminario Conciliar San Ambrosio de Puno.

La carta también resaltó su compromiso con las comunidades quechuas y aimara hablantes, su fidelidad a la Iglesia y su labor al frente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Uno de los aspectos más recordados fue su liderazgo durante la pandemia del COVID-19, cuando promovió la campaña de oxigenación y contribuyó a la adquisición de balones y a la instalación de una planta de producción de oxígeno en el hospital Manuel Núñez Butrón de Puno.

Por su parte, Monseñor Timoteo Solórzano Rojas, obispo de Tarma, expresó el pesar que embargaba tanto a la comunidad tarmeña como a la Iglesia de Puno. Agradeció la presencia de los obispos, sacerdotes, religiosas, autoridades, jóvenes, niños y fieles que acompañaron la celebración.

En su mensaje dirigido a los familiares, expresó su solidaridad y recordó que, para quienes creen en Cristo, la muerte representa el paso hacia la vida eterna. También agradeció a Monseñor Jorge Carrión por su entrega a la Iglesia peruana, especialmente a la Diócesis de Puno, destacando su vocación de servicio, su fidelidad y su cercanía con el pueblo.

Monseñor Timoteo Solórzano Rojas recordó, además, que tanto Monseñor Richard Alarcón como Monseñor Jorge Carrión constituyen ejemplos de decisión, sacrificio y entrega a Dios.

Otro de los testimonios fue el de Monseñor Pedro Bustamante, obispo de Huánuco, quien recordó la amistad y hermandad que compartió con Monseñor Jorge Carrión desde sus años de servicio pastoral en el sur del país, cuando él fue obispo de Sicuani y administrador apostólico de la Prelatura de Ayaviri.

Monseñor Pedro Bustamante destacó la hospitalidad de su hermano obispo, las conversaciones y los consejos compartidos. Asimismo, señaló que, la sinodalidad, de la que tanto se habla en la Iglesia, no fue solamente una teoría para Monseñor Jorge, sino una realidad que se reflejaba en su amistad, su cercanía y en mantener siempre las puertas de su casa y de su corazón abiertas.

Desde la Diócesis de Puno, el presbítero Julio Henry Guevara Gallegos, vicario general, expresó el agradecimiento de los sacerdotes por la vida y el ministerio de quien consideró su padre espiritual. Recordó que, Monseñor Jorge Carrión fue quien lo ordenó sacerdote, convirtiéndose en el primer presbítero del Seminario Conciliar San Ambrosio después de su reapertura.

También evocó el momento en que fue designado vicario general y la respuesta que recibió de su obispo cuando le preguntó por qué lo había elegido. Según recordó, Monseñor Jorge le dijo que, debía ser como él, pensar como él y caminar juntos para sacar adelante a la Iglesia de Puno.

En su despedida, agradeció a la familia, especialmente a doña Nati, y encomendó el descanso de Monseñor Jorge a la Virgen de la Candelaria, devoción que marcó profundamente su vida.

Durante la ceremonia también intervino un sacerdote de Tarma, quien recordó la participación de Monseñor Jorge Carrión en el proceso de transición de la Prelatura Nullius Tarmensis a la Diócesis de Tarma, primero como rector y posteriormente como obispo.

El sacerdote evocó también el recuerdo de su madre, conocida como mamá Nati, y señaló como un hecho significativo que ella hubiera nacido y fallecido un 8 de septiembre. En sus palabras de consuelo a la familia, recordó el lema del primer obispo de la Diócesis de Tarma, Monseñor Lorenzo Unfried Gimpel que significa “Dios es nuestra fortaleza”.

La celebración concluyó entre oraciones y muestras de afecto hacia el obispo que dedicó su vida al servicio de la Iglesia. Sus hermanos en el episcopado, sacerdotes, familiares y fieles acompañaron el último recorrido hasta el Cementerio Central de Tarma, donde recibió su cristiana sepultura.

Así, Tarma despidió a uno de sus hijos y Puno recordó al pastor que estuvo al frente de su Iglesia, que impulsó la formación sacerdotal, acompañó a sus comunidades y promovió acciones solidarias en momentos difíciles, como durante la pandemia.

Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich deja el recuerdo de una vida dedicada al sacerdocio, al servicio pastoral y a su pueblo. Su partida enluta a las diócesis de Tarma y Puno, pero su legado permanece en la memoria de quienes compartieron su camino.

Hasta siempre, Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich.