Margot De la Riva recordó, durante la misa de cuerpo presente, que el obispo siempre priorizó la fe y la esencia religiosa por encima de las festividades.
«Primero es la Virgen, es primero la Virgen y después viene lo que sigue». Esta era una de las frases que monseñor Jorge Carrión Pavlich reiteraba al referirse a la Festividad de la Virgen de la Candelaria. Dejaba en claro que la fe y la devoción religiosa debían prevalecer sobre las actividades culturales y festivas. Así lo recordó Eladia Margot De la Riva Valle. Ella es vicegobernadora regional de Puno y presidenta del Comité de Salvaguardia de la Festividad de la Virgen de la Candelaria. Lo mencionó durante su participación en la solemne misa de cuerpo presente del religioso. El acto fue presidido por monseñor Javier del Río Alba, arzobispo de Arequipa.
La autoridad regional destacó el trabajo conjunto que desarrollaron en el Comité de Salvaguardia. El obispo defendió permanentemente la preservación de las costumbres, tradiciones y expresiones culturales propias de Puno. Asimismo, insistió en que la festividad no debía perder su esencia religiosa. En ese contexto, recordó sus constantes llamadas a respetar la vestimenta tradicional. Pedía preservar la identidad cultural de esta manifestación. Dicha festividad es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
De igual manera, resaltó el profundo interés de monseñor Carrión Pavlich por la historia y la cultura puneña. Señaló que, pese a no haber nacido en esta región, dedicó parte de su vida a investigar sus antecedentes históricos. Buscó conocer sus tradiciones y dialogar con representantes de diversos sectores. «Aunque no soy puneño, Puno lo llevo en mi corazón». Esta era otra de las expresiones que solía manifestar. Según recordó la autoridad regional, esto reflejaba el profundo afecto que sentía por esta tierra.
Finalmente, la vicegobernadora sostuvo que el legado del obispo también comprende la promoción del diálogo, la tolerancia y la reconciliación entre los puneños. No obstante, subrayó que una de sus principales enseñanzas debe permanecer vigente. Esto aplica a la organización de la Festividad de la Virgen de la Candelaria. Exigía colocar en primer lugar la fe y la devoción a la Santísima Virgen. Procuraba que las actividades culturales y sociales no desplacen el verdadero sentido religioso de esta celebración.