“Escuchar no es lo mismo que oír una reflexión necesaria en tiempos de ruido”, reflexiono el Obispo de la Diócesis de Puno


Obispo de Puno reflexiona sobre diferencia entre oír y escuchar

Mensaje pastoral invita a profundizar la comprensión en medio del ruido y la sobrecarga de información en la sociedad actual

En medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana y la sobrecarga de información, una reciente reflexión del obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno, Monseñor Jorge Carrión Pavlich, pone sobre la mesa una diferencia tan simple como profunda: no es lo mismo oír que escuchar.

Inspirado en un pasaje del libro del profeta Libro de Isaías, el prelado destacó que “Dios abre el oído” no solo para percibir sonidos, sino para comprender, interiorizar y actuar. Una idea que, trasladada al presente, interpela a una sociedad que oye constantemente, pero pocas veces escucha de verdad.

La reflexión parte de un contexto histórico marcado por la crisis del pueblo de Israel, que, tras la destrucción de Jerusalén, vivía desilusionado y sin esperanza. En ese escenario, los profetas no solo hablaban, sino que buscaban ser escuchados para devolver el sentido y la fe. Hoy, según el mensaje pastoral, la situación no es muy distinta: abundan las voces, pero escasea la comprensión.

Monseñor Carrión ejemplificó esta diferencia con una escena cotidiana en Puno: el sonido lejano de los sikuris en una festividad. “Uno puede oír la música desde casa, pero escuchar implica levantarse, ir, observar, entender lo que ocurre”, explicó. Es decir, escuchar requiere intención, atención y apertura.

Esta distinción cobra especial relevancia en el ámbito social y espiritual. En palabras del obispo, muchas personas se quedan en la superficie de los hechos como en la contemplación de la pasión de Cristo sin profundizar en su significado ni en el mensaje de esperanza que representa la resurrección. Se oye la tradición, pero no se escucha el mensaje.

La reflexión también alcanza la vida pública. En un contexto donde predominan discursos, opiniones y confrontaciones, escuchar se convierte en un acto casi revolucionario: implica reconocer al otro, comprender su realidad y construir desde el diálogo, no desde el ruido.

Finalmente, el mensaje invita a una práctica más consciente de la escucha, no solo en la fe, sino en la vida diaria. Porque, como advierte el obispo, sin esa capacidad de escuchar de entender realmente lo que se nos dice todo corre el riesgo de quedarse en costumbre, en rutina o en simple sonido sin sentido.