En vida, decano de Azángaro destacó tres dones de monseñor Jorge Carrión: vocaciones sacerdotales, amor al evangelio y fidelidad


Monseñor Jorge Carrión

Decano de Azángaro recordó el legado de monseñor Jorge Carrión Pavlich y destacó su aporte a las vocaciones sacerdotales, su amor a las sagradas escrituras y su fidelidad a la misión de la iglesia

Tras el fallecimiento de monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlish, obispo de la Diócesis de Puno, tambien se recuerdan las palabras de reconocimiento que recibió en vida por sus 50 años de sacerdocio y 26 años de servicio episcopal. En su momento, el presbítero César Ruelas Velarde, decano de la Decanatura de Azángaro, expresó, a nombre de las cuatro decanaturas de la diócesis, su saludo al obispo y destacó tres dones que marcaron su trayectoria al servicio de la Iglesia.

Como primer don, resaltó su fecundidad sacerdotal y su decisión de reabrir el Seminario Diocesano San Ambrosio, inicialmente en Juliaca. Señaló que, pese a las dimensiones reducidas del seminario, de este espacio surgieron numerosas vocaciones sacerdotales que posteriormente se incorporaron al clero de Puno. Asimismo, agradeció la acogida que monseñor Jorge Carrión brindó a otras vocaciones y sacerdotes provenientes de distintos lugares.

Como segundo don, destacó su amor por las Sagradas Escrituras. Recordó que las homilías del obispo tenían como punto de partida el Evangelio y que recomendaba a los sacerdotes leer anticipadamente el texto correspondiente al domingo siguiente, meditarlo y reflexionarlo para alimentarse de la Palabra de Dios antes de compartirla con los fieles.

Finalmente, resaltó la perseverancia y fidelidad de monseñor Jorge Carrión, señalando que la vocación sacerdotal no es solamente una decisión humana, sino también un don divino. En aquella oportunidad, agradeció al obispo por su respuesta al llamado del Señor y pidió continuar orando por los sacerdotes. Hoy, tras su partida, se recuerdan aquellos tres aspectos que el decano de Azángaro destacó cuando monseñor aún estaba en vida: su aporte a las vocaciones sacerdotales, su amor al Evangelio y su fidelidad a la misión de la Iglesia.