Monseñor Jorge Carrión Pavlich: el pastor que dejó huella en la Iglesia de Puno y en sus sacerdotes


Monseñor Jorge Carrión Pavlich
Monseñor Jorge Carrión Pavlich

Durante su misa de exequias se recordó su compromiso con la formación sacerdotal y su labor solidaria durante la pandemia, cuando impulsó acciones para conseguir oxígeno y salvar vidas

Durante la misa de exequias de monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, obispo emérito de Puno, se dio lectura a una carta enviada por monseñor Benigno Condori Chuchi, obispo prelado de la Prelatura de Ayaviri, quien recordó con profunda emoción la vida pastoral y el legado que deja quien fuera su hermano en el ministerio sacerdotal.

La carta, leída por monseñor Luis Alberto Huamán, arzobispo metropolitano de Huancayo, destacó la permanente preocupación de monseñor Carrión Pavlich por el clero y las vocaciones sacerdotales. Señaló que el obispo entendía que el futuro de la Iglesia dependía de contar con pastores bien formados, motivo por el cual impulsó la reapertura del Seminario San Mauricio, convirtiéndolo en un importante espacio de formación para la Diócesis de Puno. Asimismo, resaltó su cercanía permanente con los sacerdotes.

Entre los momentos que marcaron su trayectoria, la carta recordó especialmente su liderazgo durante los días más difíciles de la pandemia de la COVID-19. Ante el miedo, la escasez y la necesidad de oxígeno que enfrentaba la población, monseñor Jorge Carrión Pavlich levantó la voz y promovió una campaña que permitió gestionar balones de oxígeno y contribuir a la instalación de una planta de producción de este recurso, una acción que ayudó a salvar vidas. «El Evangelio se defiende en el altar, pero se demuestra devolviendo el aliento al hermano que sufre», fue uno de los mensajes resaltados en la misiva.

Finalmente, monseñor Benigno Condori Chuchi expresó sus condolencias a la familia, al clero y a toda la comunidad católica de Puno, señalando que la partida de monseñor Carrión Pavlich deja una última lección sobre la misión del pastor que entrega su vida al servicio de los demás. En su despedida, pidió que los ángeles salgan a su encuentro y que la Virgen de la Candelaria lo cubra con su manto, elevando una oración para que el Señor lo reciba como «siervo bueno y fiel» en el gozo eterno.