Durante la misa por la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, el Santo Padre destacó la misión de ambos como pilares de la Iglesia e impuso los palios a los nuevos arzobispos metropolitanos
El papa León XIV presidió este lunes la misa por la solemnidad de los santos Pedro y Pablo en la Basílica de San Pedro, donde resaltó el testimonio de ambos apóstoles como pilares de la Iglesia y modelos de comunión, fidelidad y servicio al Evangelio. Durante la celebración también bendijo e impuso los palios a los nuevos arzobispos metropolitanos, símbolo de su compromiso pastoral.
En su homilía, el Pontífice recordó que San Pedro fue elegido por Jesús para cuidar de su rebaño y preservar la unidad entre los creyentes. Señaló que, aunque negó a Cristo durante la Pasión, supo arrepentirse, mantenerse firme en su misión y entregar su vida por el Evangelio. Asimismo, explicó que las llaves confiadas a Pedro representan una autoridad ejercida al servicio de la comunión y del encuentro entre los hermanos.
Al referirse a San Pablo, León XIV destacó que el poder de la Palabra de Dios transformó al antiguo perseguidor de los cristianos en un incansable anunciador de la Buena Nueva. Subrayó que tanto Pedro como Pablo son ejemplo de cómo vivir la verdad con caridad y trabajar por la unidad de la Iglesia.
Finalmente, el Papa afirmó que el palio expresa el compromiso de todo pastor de cargar sobre sus hombros a la comunidad que le ha sido confiada. También saludó a la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y pidió la intercesión de los santos Pedro y Pablo para fortalecer el camino de la comunión y la unidad entre todos los cristianos.